Carpintería de ribeira

Los carpinteros de ribeira constituyen una parte esencial de la cultura marinera, de sus manos nacen las embarcaciones que permiten a los marineros extraer los recursos del mar. Su actividad se origina en la necesidad de los marineros de poseer una herramienta que les permita acceder a los distintos caladeros para poder operar con las diferentes artes pesqueras. Es precisamente esta adaptación al entorno en el que se va a desarrollar, junto con la actividad a la que se va a dedicar, la que determina las formas y la evolución de las diferentes tipologías de embarcaciones.

Estos artesanos se pueden considerar como auténticos ingenieros, pues apoyándose en el saber popular transmitido oralmente de generación en generación, son capaces de realizar un producto tan complejo como es una embarcación, en el que entran en juego un número muy amplio de factores, y solo el equilibrio entre ellos garantiza un buen resultado. El capital humano de la carpintería de ribeira procedía normalmente del aprendizaje directo de la profesión, mediante la iniciación –aún juvenil– en los talleres de trabajo ya establecidos, resultando bastante común la transmisión familiar del oficio. También era usual que marineros autodidactas practicasen el oficio.

carpinteria de ribeira

En Galicia, en sus orígenes, los carpinteros de ribeira mayoritariamente no contaban con instalaciones fijas, desplazándose de playa en playa, hasta el lugar donde tuvieran el encargo de un armador, pero siempre buscando zonas abrigadas y calas en las que el mar no perjudicase su actividad. Según la dimensión de la obra podían realizar un pequeño cobertizo con los sobrantes de la madera por el tiempo que duraba la construcción. No ocurría lo mismo en aquellos núcleos relevantes de la población marinera, en los que la demanda favorecía la fijación de la actividad (Ferrol, Vigo,…).

A partir de los años cuarenta resultó relativamente fácil la obtención de concesiones administrativas para la instalación de astilleros, facilitándose la creación de infraestructuras fijas y estables, mejorándose las condiciones laborales de la profesión, pues el trabajo ya no dependía de las inclemencias meteorológicas.

La carpintería de ribeira, al igual que otros muchos oficios que rodean a la pesca de bajura, era una tarea humilde en la que solo en casos excepcionales consiguieron dar el paso de talleres a convertirse en verdaderas factorías industriales. Por esto los talleres son edificios sencillos, normalmente construidos sobre una base de piedra rematando el resto de la estructura con madera que en muchos casos eran sobrantes de la propia actividad del taller.

En la actualidad, se está realizando un gran esfuerzo de recuperación y conservación de nuestro patrimonio cultural marítimo, tanto por parte de la administración como por asociaciones culturales, resultando la carpintería de ribeira una parte importante de esa cultura, por eso tenemos que poner los medios para preservar todos los elementos relacionados con este oficio.

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